Cuando comencé a buscar nombre para mi blog primero pensé Blanco y negro, no -sí, como aquellas aventuras-. Sería gris, varios grises. Podría pensarse que el gris es un color lúgubre, pero como hay azules y azules, hay grises y grises. Me gusta el gris de la tecnología y el gris de las naves espaciales.
El segundo nombre que consideré fue El camino del medio, ya estaba en uso. El tercero fue Se hace camino al andar, en múltiple uso, evidente ¿no? Así, no se me ocurría nada y se llamó Notas de mlv. Un día el nombre actual emergió.
Desde hace un tiempo me he estado preguntando, si yo no hubiera vivido en Cuba, ¿creería en el socialismo? ¿creería en la revolución cubana? Evalué mi pasado y extrapolé algunos futuribles de otra existencia, concluí que sí.
Quizás habría pensado: El capitalismo no ha dado solución a los problemas del mundo. Las riquezas están en manos de unos pocos. Los gobernantes son corruptos, cuando menos mienten, prometen y no cumplen, y se enriquecen a costa de los pueblos. Las elecciones se basan en un show mediático y en gran medida el resultado depende de cuánto dinero ponga cada cual en su campaña. Los gobiernos ocultan información. ¡Pero existe una alternativa, el socialismo! El poder lo tiene el pueblo. Un sistema justo dónde las riquezas se reparten equitativamente... Me aburre continuar.
Me caían bien los zapatistas, hasta compré un póster del Subcomandante Marcos que me costó 2 CUC (2 días de trabajo de mi más alto salario). Todo terminó cuando leí sobre la simpatía de Marcos hacia la revolución torcida. Yo, en aquel tiempo, rozaba los extremos.
Por supuesto que el capitalismo no ha arreglado el mundo. Obvio que no es la solución definitiva. Pero por favor, cuando vayas a alabar al socialismo detente un momento a pensar cómo se ha vivido bajo el socialismo real.
Democracia. Libertad. Justicia. No hay que buscarlas en un sistema, sino en nosotros.