9 de mayo de 2013

Mi divina inspiración

Hoy vinieron las Testigos de Jehová, me habían prestado una revista. Les reiteré que no me convencía. "No se trata de convencer sino de conocimiento." De acuerdo, sin embargo, me atrae más saber de bahá'í, shintoismo o tenrikyo. Nuestra civilización judeo-cristiana hace como si no existieran otras creencias. Y si las reconoce no considera su posible análoga validez.

Me dijo una de ellas que aunque algunos digan que la Biblia salió de la mano del hombre las pruebas demuestran que fue inspirada por Dios. Pienso, y no digo, que las cosas de Dios no son de las requieran pruebas. Dijo que las profecías bíblicas que se han cumplido lo demuestran y prueban que existe un orden superior. Supongamos que las profecías fuesen precisas y no abstractos símbolos ajustables a diversas interpretaciones, los viajes en el tiempo me parecen una mejor explicación, tampoco lo dije, les parecería una locura. ¿Por qué para nuestra civilización que Dios inspirara unas escrituras, y solamente unas que se sabe escogieron Constantino y compañía, resulta más verosímil que viajar en el tiempo?

22 de abril de 2013

De vuelta... una vez más

La semana pasada volvió a estar online el sitio Web del calendario. Unos días después comencé a notar cierta inestabilidad en mí. Insatisfacción. Vacío. Aislarme. Me di cuenta que era justo lo que sucedía antes de la depresión.

A finales de 2011 gregoriano comencé a escribir un diario. Ha sido bueno releerlo en estos días. He identificado etapas. Mi penúltima entrada es del 26 de marzo de 2012, al día siguiente recogí a Nyam. La próxima es del 29 de junio de 2012, día en que llegué a la primera concepción del calendario. Un tiempo después de terminado el sitio caí en la depresión.

He identificado etapas. Cuando culmino una fase o cuando llego a cierto estado de equilibrio en algo o alguien a lo que he dedicado tiempo e intensidad, se impone una nueva fase o un nuevo comienzo, el arranque es difícil, aparecen la ansiedad y la inestabilidad. Esta vez lo he percibido e intentaré que no me arrastre.

11 de marzo de 2013

Mi primer encuentro con Sydney Carton

¡Alerta de spoilers!

A pesar de algunos errores y diálogos patéticos, y sobre todo de la mala actuación de la protagonista, continué viendo el primer capítulo de Continuum, me había atrapado el discurso inicial de Kagame.

La primera temporada me gustó. Edouard Kagame, Alec Sadler y Matthew Kellog, 3 personajes, 3 perspectivas. En mi multiplicidad, aunque no las implemento, las comprendo, solo que si vas a volar un edificio haz como V, avísalo con antelación, así no habrá víctimas inocentes. El reto será mayor, pero las vidas obviamente lo merecen. Si quieres morir por tu causa, vale, pero no arrastres a otros sin la certeza de que también estén dispuestos.

El día del cumpleaños de Kagame, Sonya le regaló Historia de dos ciudades. Wikipedia. Debía leer ese libro. Meses. Comencé a leer gracias al efecto real o quizás aún placebo de unas vitaminas Bs.

¿Por qué aquellos ojos azules miraron a Charles Darnay y no a Sydney Carton? Porque su dueña, una dama, aunque poseedora de diversas virtudes, miraba, como su padre, Lorry, y el propio Darnay, con los ojos del condicionamiento social.

En el capítulo XIII supe que Carton moriría para salvar a Darnay, y me entristecí... mucho... mucho...

No obstante conocer el final el camino habría de ser recorrido. Avancé con Sydney a la guillotina aleatoria. ¿Acaso no todas las guillotinas terminan siendo aleatorias? Sentí su expresión sublime y profética, su paz, sería satisfecho su deseo de abortar, de salirse del juego, incluso hacía un bien. Pero yo le habría dicho que hay mejores motivos para morir y también para vivir.

Sydney Carton ha entrado en mi mente para quedarse, crecer y combinarse.

4 de marzo de 2013

Miau

Nyam se hizo una herida, se puso fea y se infectó, Priscilla la descubrió ayer. Hoy fuimos al veterinario, le dieron un punto. Fue sedado, aún así no ha dormido más de media hora de una vez. La herida todavía no está bien. Nyam tiene mucho frío, duerme bajo varias ropitas y en unos minutos estaré a su lado para darle calor vivo. También encenderé una de mis dos últimas velas a nuestro Daemon para que proteja a Nyam.

Cuando regresábamos de la clínica, Nyam en brazos, un hombre nos preguntó: “¿Ese es Miau?” Sí, hay quienes lo llaman por su nombre en español. Quizás mis llamados, a cualquier hora, son bien onomatopéyicos.

3 de marzo de 2013

Sonmi-451

Anoche vi Cloud Atlas, filme perturbador para mí. En el 88% aún me preguntaba ¿me gusta? Supongo que sí, si no, es probable que lo hubiera dejado de ver. Probable, porque a veces, aunque no tenga la certeza de que me guste, persisto. Todo está conectado. Sin duda hay hechos, objetos y sujetos interrelacionados. En una clase de filosofía en que hablábamos de las interconexiones, causa y efecto, el profesor dijo: “Si todo tiene que ver con todo entonces nada tiene que ver con nada.” ¡Cuánta razón! Sí, hay que saber cuando parar.

En tiempos de mi infancia existía un método para la venta de juguetes, 3 juguetes al año, básico, no básico y dirigido. Se hacía una lista con los nombres de los niños por barrio, no siempre tocaba en la misma tienda, quién sabe a que consideraciones demográficas se correspondía la distribución. Se publicaba la lista de los niños en la tienda. Durante unos días se hacía una rifa en la tienda, cada niño escogía al azar un papel que contenía el número para ir a comprar. Luego, varios días de venta, mientras mayor el número más lejano el día y por tanto menos juguetes. Es evidente que siempre había maña de magaña. Así lo recuerdo. Quizás no fue tan así, tal vez ni siquiera fue. No tengo certeza del pasado. ¿Acaso puede tenerse?

Yo no fui “femenina” en mis gustos por los juguetes, ni “masculina”. Jugué con muñecas, inflables y peluches, me encantaban los juegos de armar y adoraba los robots. Una vez quise una pelota como juguete dirigido, de aquellas que tenían unas rayas en su ecuador. “Las pelotas son de varón” dijo la tendera, tuve que valerme de toda mi retórica de primaria para irme con la pelota y jugar con ella, hembras y varones, en la cuadra.

15 de febrero de 2013

Depresivos anónimos

Estoy frente a las líneas vacías de un bloc amarillo. Intento vencer mi bloqueo (¿Acaso no es suficiente con los externos?). Quizás me ayude lo de sentir la tinta. Después lo pasaré con Writer y le daré formato HTML con Bluefish.

Hace poco leí lo más reciente de Danny, siempre que lo hago recuerdo qué es bloguear.

Mis ideas no se organizan ni siquiera unas pocas para completar este texto.

El viernes me sentí muy bien. No obstante no creí haber vencido la depresión. El sábado una recaída me llevó literalmente al suelo. El estado de menor energía al alcance. Sé que los hay más bajos aún, no quiero querer buscarlos y menos encontrarlos. Mi pelo sobre mi cara, sentí su olor y me gustó. Catalización. No necesito a nadie. No tengo que salir a la calle. No interactuar. Qué bien huele mi pelo. Me tengo a mí. Soy a quién único necesito. Mi olor...

Al rato me senté, otro rato y me puse de pie. Me vestí y salí al mundo exterior. No fue tan sencillo salir del abismo. No me favorecían el Sol, el calor, la gente, la suciedad, el ruido. Llegué a mi destino. Comía pan y mantequilla con Josué y Eduardo, la conversación como casi siempre. El recuerdo del sonido del código MSX-Basic provocó la primera subidita. En la madrugada, cuando Morfeo comenzó a llamarme yo había alcanzado suficiente ánimo. Desperté el domingo con resolución para intentar dar mi toque al mundo.

He marcado en un calendario los días que he pasado sin deprimirme, 5 hasta ahora. Sé que puedo tener una recaída, entonces volveré a levantarme.

Hoy es el primer día del último mes del año 2012 de trimestres fijos. Un nuevo amigo en Facebook me recordó la lista para nuevo año. Me di cuenta de que la he estado considerando inconscientemente, hasta ahora con un solo punto: conocer el movimiento aparente del Sol en la esfera celeste.

6 de febrero de 2013

El camino equivocado

Sospecho que padezco de depresión, si no, ¿por qué frente a actividades que me motivan de repente me aplasta la depresión? Esto no tiene sentido. ¿Para qué lo hago? ¿A quién le importa? A nadie. Nada importa. Todo es por gusto. Ya Norman ha logrado permanecer despierto en tales estados y me repite que no haga caso a ninguno de los pensamientos que entonces surgen. En la última crisis descubrí como empieza: un bajón, podría confundirse con un ataque de hambre, pero este provoca buscar comida, aquel solo un estado de mínima energía.

Me han dicho “tienes que sobreponerte”, quiénes hablan así, sé que con toda buena intención, como lo hice yo también, no han conocido el abismo recurrente de la depresión, y la química es un hecho.

Creo que la causa fundamental del aumento de la frecuencia de las depresiones ha sido el aislamiento. He considerado ir al médico. Yo quiero sentirme mejor, en especial porque mi productividad, remunerada o no, es casi nula. Algo habrá que hacer. Interno. El entorno no va a mejorar.

¿Para qué escribo esto?

20 de enero de 2013

Una chica y su gato

Si algo me sucede y por algún motivo alguien decide recoger mi biografía advierto que el Flaco no es una buena referencia. Por supuesto, sé que al hacer esta declaración no solo los biógrafos sino también los curiosos considerarían la posibilidad de que intento ocultar siniestros hechos de mi vida que el Flaco conoce. Entonces, si tienes interés en información verdadera sobre mí, lo que el Flaco cuente pásalo por el filtro lógico.

Por cierto, no tengo planes de morir en los próximos 15 años, debo cuidar a Nyam, ni he recibido amenazas de muerte aún, y me estoy esforzando al cruzar las calles. Solo me aterra la idea de que la versión de mí que habita en la mente del Flaco prevalezca.

11 de enero de 2013

Ricky

Mi perro ya no está. Quizás su alma, su espíritu o su consciencia ya es en otro ser. Una creencia popular dice que a los animales no se llora, eso es malo... ¿Cómo puede ser malo sentir por quién has querido? Lloro a quién yo quiera, incluso a qué.

15 de diciembre de 2012

Mirla/Norman: El amor

Hay quienes dicen que nunca me he enamorado. Es difícil, si no imposible, demostrarle a alguien que no es así luego de que te ha encasillado. El Flaco cree que yo tengo a Nyam encerrado, lo ha encontrado muchas veces en la calle, en el patio de la escuela del frente, no obstante pensará por siempre que tengo encerrado a Nyam, y otras cosas que piensa de mí aún cuando las evidencias señalan algo diferente y a veces hasta lo opuesto. Pero yo... ya he dejado de preocuparme por demostrar.

Una vez estuve muy enamorada. Recuerdo como me sentía. Debido al contexto no tomaba café, dormía muy poco, me levantaba temprano, hasta presencié dos discursos de Fidel, el segundo muuuuuuuuuy largo y como era usual incoherente, pero yo me sentía bien. Flotaba entre sentimientos y planes. Prematuros -escribe mi yo crítico. ¡Shhh! No recuerdo la voz de mi yo crítico en aquel tiempo. ¿El amor o la falta de café? Incluso hubo una flor y me gustó.

Quizás no iba a funcionar, no sé, seguí malos consejos y ni siquiera le di oportunidad a la vida.

Llamaré a mi yo crítico, Norman.

Escucho Fito. Nostalgia de otros tiempos en que las interacciones no eran tan obvias para Norman, o sí, pero callaba, o Mirla no lo oía, o no quería oírlo. Con el tiempo Norman comenzó a decir te lo dije. Mirla comenzó a prestarle atención. Y ganó y ganó terreno. Es que tenía razón, ¿qué podía hacer Mirla?

No obstante algunas canciones me hacen preguntarme con cierta añoranza ¿volveré a flotar en esas ondas?

¿A Norman le animará el mate?